Tu serás lo que no fui yo, un triunfador…
En las mañanas que me levanto pienso en porque he abierto los ojos otro día mas, unos con el pie derecho, otros con el pie izquierdo, pero sin saber específicamente porque sigo acá. En las tardes cuando salgo de la escuela y voy de regreso a casa, vuelvo a meditar en porque y más nada que encuentro la respuesta. Y por último en las noches es una pesadilla, admito que puedo descansar, pero mi alma se levanta a la media noche a ver si así encuentra la sagrada respuesta y nada. Mi vida no es tan extraordinaria, todos los días vivo de las respuestas y con el cargo de consciencia de no encontrarlas también…eso es tener una vida tan magnífica? no lo creo.
Por increíble que parezca encontré una respuesta-solución y mas que nada una motivación para mis próximos 10 o 15 años de vida. Todo salió de una pregunta: Porque sigo acá? Porque sigo vivo? y la verdad encontré la respuesta muy rápido, con un movimiento brusco y en un lugar no tan decoroso como la cocina, donde el arte sale a flote de las maravillosas de mi madre, donde yo busco ser participe de dicha arte. Poco tiempo después de haber terminado de ayudarle a mi madre con la comida, pasé a mi cuarto a escribir en papel la respuesta, y acabar con una intriga.
En ese papel puse mis objetivos a cumplir y mis deseos para el futuro. El corazón transmitió lo que sentía y lo escribió…escribió un sueño que tengo desde ahora…desde pequeño. Mi respuesta fue corta e incluye 3 personas: una mujer, un hijo y yo. El principal de estos tres, es mi hijo…al hijo al que quiero enseñarle a no equivocarse y no cometer los errores que cometo hoy en día, que trate de luchar y no rendirse quitándose la vida. Que su vida no sea como la mía, que encuentre una salvación algún día, que sea el sol de mis días…que me enseñe a mi a vivir la vida.
Hoy busco un sucesor…un hijo, un salvador, un reflejo…otro sol.