Tu le das el mejor sabor a ese amor, a este amor…
Por mucho tiempo soporte con estoicismo todas esas adversidades y situaciones amorosas y no amorosas, situaciones no tan agradables como enfermedades, desilusiones etc. Aún así con todo ese paisaje ya recorrido doy gracias a Dios de que sigo con vida y de que sigo aquí para poder escribir y poder interpretar mis sentimientos en palabras y hacer que estas toquen una linda melodía. Quizá no sea un buen artista como para construir una canción o un poema, pero mis ganas no me detienen y escribo para ella, como si fuera ayer.
Como un maremoto me llego tu amor, y es que tus movimientos me hicieron temblar, me agitaste desde la primera vez que te vi, y es que si tu supieras que yo moría de nervios al mirarte y que no sabría que pasaría si algún día llegara a hablarte, si tartamudearía? si no saliera ni una sola palabra de mi boca por los nervios de tenerte cerca? todo era tan especial y tan fantasioso que la concupiscencia crecía conforme al tiempo y el simple hecho de tenerte me causaba ilusión y unas ganas tremendas de tenerte entre mis brazos y no soltarte y no soltarte j a m a s.
El tiempo y el amor van de la mano y es que tienen que estar conjugados los dos para poder tener una relación con fortaleza y basada en un amor duradero y de calidad, lleno de cariño y de sorpresas, lleno de un corazón dispuesto a dar caricias, a dar alegrías y curar las asperezas, de cubrir todo rastro de tristeza y con un toque convertirlo en alegrías y con ello cumplir todas las fantasías.
Te quise ayer, te querré hoy, te querré por siempre…