Siempre habrá tiempo para cantar, pero nunca para lamentar…
En la vida siempre hay dos extremos, como en todo, por lo regular decimos lo bueno y lo malo, o cuando éramos pequeños hablábamos de los superhéroes, el lado del bien y el lado del mal, y también como en todas las cosas, podemos cantar la victoria, mejor dicho como lo bueno, ó, la derrota, mejor dicho como lo malo.
En nuestra vida nos sentimos bien cuando estamos del lado de la victoria, cuando pensamos que todo lo que hacemos lo realizamos a la perfección, y es una satisfacción o un pequeño regalo que se queda con nosotros mismos, hasta pareciera que esos días, son soleados solamente, y llenos de felicidad y que con una sonrisa transmiten su alegría, que bueno debería ser eso.
Pero también, en la vida existe el lado de la derrota, la derrota va de la mano de los errores que cometemos en nuestra vida, nunca es bueno prometer y mucho menos jurar algo, porque no sabemos que nos depara el futuro, solo podemos trabajar en el presente para poder tener un mejor futuro. Corregir nuestros errores es un punto fundamental, así como aprender de esos errores, que todo se sintetiza en una palabra: la experiencia.
Como primer autoanálisis, debemos preguntarnos, que hice mal? En que falle? Y porque? En que puedo mejorar? Cuáles son mis puntos débiles? Todo eso lo podemos hacer, todo con el mismo fin aprender de nuestros errores.
La cara de la derrota no es la mejor faceta que podemos presentar en nuestra vida, pues surge la angustia, surge enojo, sentimientos encontrados, y muchas veces llegamos a cometer locuras todo en un instante, todo por la emoción, todo por la adrenalina, que se apropia de nuestro cuerpo y no nos hace pensar lógicamente.
No todo está perdido, aun no se ha acabado, pareciera que el mundo se ha silenciado, es mentira, todo sigue de acuerdo a lo estipulado…
Y tu dónde estás?
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