Después de sinsabores y decepciones, apareciste TU…
Las olas siempre fueron grandes, eran tan grandes que juraría que se me podría venir un tsunami encima de mi, pero tan increíble que parezca, ella apareció. Es cierto que pase malos momentos cuando estuve aislado, cuando pasé muchos días sin contacto alguno con tan si quiera un solo ser en este planeta, cuando me refugiaba en un mundo subjetivo, que solo traía inoperancia en cuanto a pensamiento y que me obligaba a sentirme solo.
La tristeza y el sentimiento de soledad, se apoderaba de mis pensamientos y no me dejaba razonar de manera adecuada, pero algo que no podía controlar dicho sentimiento, era mi corazón. El corazón tiene un distinto lenguaje al pensamiento. El corazón necesita palabras dulces y sinceras que logren permear un campo magnético llamado: amor. El dichoso amor que figura ser mi motor para vivir, y principalmente para seguir aquí, aquél que me ayuda para lograr escribir esto, que me motiva y que me ilusiona de una y mil maneras. El amor no es uno solo, es un alma en vida, un sentimiento, una alegría, un beso, una caricia, un deseo, es algo más de lo imaginado y es cuando la imaginación brota a la máxima potencia.
El amor no lo es todo, tu eres todo el amor…
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